Estaba yo a punto de terminar el juego y ganar, pero no.
O yo tiré mal los dados, o fuiste vos ...o alguien más
Así es el azar, la vida tiene cosas asi de fuertes.
Es cuestión de suerte, es cuestión de destino supongo.
Yo no creía en el destino, hoy si creo. Creo porque, al haber encontrado lo que todo el mundo busca y haber tenido la felicidad corriendo entre las venas... todo acaba con un quejido. No es un final explosivo: es simple, es un suspiro nada más.
Entonces, concluyo: no era el destino que mi casilla en este juego fuera esa.
Pero después lo pienso de nuevo, y no... la vida no es un juego de azar.
Como dijo aquel señor de cabello cano: Dios no juega a los dados.
Las cosas pasan por algo.
Y si el exceso fué mi error... es mejor que haya sido eso y no la ausencia de algo.
Eso... y esto...
No puede ser un juego.
No debe.
No fué.



