"Observaciones sobre el lenguaje de los pájaros" - José Luis Martínez
29 septiembre, 2010
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Sobre cómo muere la gente que crece antes de tiempo.
A pesar que los dos eramos un par de sujetos con la mente en la entrepierna (pero los sueños siempre allá por la estratosfera), nuestros secretos dejaron de ser físicos casi desde el principio.
Compartíamos ideas, la mayoría de ellas obsesionadas con el cubismo, la astronomía y sobre algún dia tener un jardín enorme con un solo arbol de cerezas plantado en el medio.
Nos la pasabamos noches enteras hablando pura tontera. Recuerdo la vez que hablamos por más de dos horas sobre qué sucedería si los humanos no tuvieramos un pulgares. O la vez que discutimos la importancia de los signos de puntuación, o porqué el amanecer es anaranjado y el atardecer rosado.
Discutíamos sobre cosas francamente inútiles, pero con la mayor de las sonrisas porque de esta forma llenabamos esos vacíos que tiene la vida, que a veces parecen ser agujeros negros.
Así eramos el y yo. Dos ases de luz viajando paralelamente en el vacío, un par de ingenuos soñando con dias mejores, dos cuerpos celestes llenos de energía potencial... eramos el principio de acción y reacción.
Pero a pesar de ser tanto, el y yo no eramos nada y no teníamos nada (ni siquiera dónde caer muertos, pero eso podía interesarnos poco: habían noches que era más interesante discutir nimiedades, componer canciones con instrumentos improvisados o jugar a ser canibales hasta quedarnos dormidos).
Sin embargo, nunca le dije que se me salía el corazón por la cuenca ocular derecha cada vez que lo veía, pero que honestamente jamás me enamoré de el (solo me obsesioné, me acostumbré, me embelesé, me creé la necesidad... pero jamás me enamoré). Por su parte creo que ocurrió lo mismo/no ocurrió nada/ocurrió lo contrario. No sé, nunca me lo dijo ni se lo pregunté.
Hasta que, como siempre sucede con la gente que uno quiere: desapareció. No, no se murió ni lo secuestraron, tampoco se fué a comprar cigarros sin jamás volver.
No, el desapareción lentamente y yo pude ver de primera mano cómo sus atomos se desprendían uno a uno hasta no dejar rastro.
¿Qué pasó? Lo que siempre pasa: la vida. El empezó a marchitarse en cámara lenta (y hasta hoy no conozco sensación más dolorosa que ver cómo se arruga y se amarga - del corazón - la persona que uno quiere). Su cara seguía siendo la misma, pero, carajo, el corazón se le volvió una pasa. El empezó a querer ser un hombre serio, un hombre de negocios, un moralista de tiempo completo. Empezó a llamar menos, a comer menos, a reir menos: a vivir menos. Su vida consistía en café - sin leche- y vegetales cocidos al vapor para la cena, luego de un día larguísimo en una oficina pintada de gris, sin fotos en el escritorio ni dulces escondidos en la gaveta.
Su problema -que casi siempre es el problema que tenemos todos en común- fué que empezó a querer ser adulto sin que fuera su tiempo (y cuando uno tienta a la naturaleza de esa forma, no hay forma que el resultado no sea caótico).
Meses después, pasé frente a su casa un lunes a las 4 de la tarde y lo vi: sentado en la acera con la mirada perdida y en las manos un periódico viejo. Justo cuando, por una razón que aún no conozco, dejó de estar absorto en sus propias ideas y volvió la mirada hacia donde yo estaba, lo vi desaparecer por completo: una especie de agujero se le abrió en el pecho, vi como el corazón le implotaba y todo su cuerpo se doblaba sobre sí mismo. Era como una especie de remolino con ases de luz saliendo de el. Al final, solo una pluma blanca calló al suelo.
Aún la guardo en medio de mi libro preferido.
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Etiquetas: cuentitos, escena imaginaria, Hoy ya no soy yo
"Estación amatoria" - Dinko Pavlov
18 septiembre, 2010
Para nacer es preciso morir, llegar a cero, cerrar los ojos y quedarse mudos,
quietos, acortar agonías, cerrar cicatrices
sin sangre que circule y tome posesión la muerte con su fría mano
y nacer de nuevo venciendo todo: distancias...edades,
ojalá que una de esas veces le acierte a tu caleta.
II
Si, renuncio a la cordura y las horas quietas, renuncio a la respiración pausada,
prefiero adrenalina recorriéndome a raudales con tu peligrosa cercanía;
la muerte si es preciso, por un quejido amoroso provocado en tus entrañas por mis labios urgentes.
III
Y la fiera que en mí cohabita se agazapó entre las ingles en paciente espera: instintiva,
al primer indicio positivo ocupó tu cuerpo.
Ahora recorre tus rincones más íntimos, hasta que otro demonio más poderoso la desaloje.
IV
Cuando quede solo, sin mi sombra siquiera y no me refleje en los espejos,
cuando haya equilibrio en mi vida, será que ya no viva más sin darme cuenta,
intentaré tocar tu casa pero mi mano crispada traspasará la madera;
confundido pensaré entonces sino seré mi sombra
y caminaré por las murallas perdiendo la vertical
me cruzará la lluvia murmurando que soy todo y nada,
que soy parte del aire, el agua, el fuego y la lluvia;
cuando me quede solo sin mi sombra siquiera.
V
Las preguntas eternas impiden voltear la hoja,
las respuestas se anudan en la mente quedando enceguecido, ignorante de razones,
y así, alimentado de oráculos y premoniciones, se van a pagando ansias, frenando vehemencias
como en atardecer prematuro; la edad se monta a la espalda
centauro empecinado en atravesar el calendario a galope tendido.
VI
No soy de la estirpe de pájaros que anidan,
me acompañan mi plumaje, mi vuelo de águila y los bailes rituales para los apareos;
ojo certero para la presa
y una inconmensurables ganas de migrar al este siguiendo al sol, siempre al sol,
mi vida: eterno día hasta que se quemen las pupilas
y mi esqueleto emplumado se detenga en un museo de historia natural.
VII
Tu cintura odalisca de reverberos cimbreantes
me llama irremediable, como la luz a las mariposas,
tus pestañas de cíngara hechicera predicen mi futuro:
me volveré volcán, entrañas hirvientes
saltarán mis pensamientos al espacio, sobre mi cuerpo,
alejándose hasta que vuelva la calma,
cenizas en mis venas,
quedaré como una estampa de lo que puede el amor
impetuoso, irrefrenable, por una sarracena impía,
democrática y ubicua: en su caleta y en mi corazón al mismo tiempo.
VIII
Cuando la luna menguante toca mis vísceras, prefiero callar:
conoce de mareas, de verdades a medias y temas adversos que siempre me asedian.
Total, ya dará vueltas el globo y cada sentimiento ocupará su lugar exacto.
IX
El ojo de la noche con su vórtice oscuro me absorbió a su centro, certero,
dejándome al desnudo, pecados al aire
en mi irreverente audacia verbal, saltando respetos ajenos,
exhortando de paso a los demonios que me habitan, a soltar mi lengua.
De eso y algo más, soy capaz de arrepentirme...aunque tarde
y ya Caín me haya convertido en su sombra.
X
Y Dios me pidió: "Sé mi compañero".
Le repliqué tajante: "Prefiero seguir solo, sin Vaticanos
ni Pedros renegados a mi lado".
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Esto es una joya :)
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Etiquetas: Catarsis, Cosas Copy/Paste
qué "equis" son los equis ye
16 septiembre, 2010

No es que yo sepa mucho sobre relaciones, pero por lo poquísimo que sé me he dado cuenta de un comportamiento un tanto extraño en los humanos XY (hombres pues).
Solo existen dos circunstancias en las que los hombres son buenos con una mujer (por "bueno" entiéndase: atento, detallista, cariñoso, dispuesto a todo, con sentido del humor y que increíblemente les gusta todo lo que nos gusta a nosotras)
1- Cuando piden perdón
2- Cuando andan conquistando
El resto de los dias, son amargos, simplones y haraganes.
Pidiendo perdón:Lo siento mi vida, no volverá a suceder. Para compensarlo te compré esta cartera y estos zapatos, además de estos lentes de sol. Mirá qué bien te quedan, te mirás re guapa. ¿Te he dicho que sos las mujer más guapa de esta tierra? Aaaah, cómo te amo. Solo por eso, porque lo merecés, mañana te voy a hacer una cena deliciosa. ¿Que vas a salir con tus amigas a ponerte bien a pija? Dale mi amor, yo no soy nadie para detenerte, vos sos libre. Muak muak :D Sos la mejor del mundo!
Luego de pedir perdón (y haber sido perdonados):Juela vos, no tengo pisto ahorita para comprarte nada. Además, esa cartera muy fea, no sé qué tanto le ves. ¿Lestes de sol? para qué, si ni te asoleás. ¿Que no te digo que te ves guapa? si ya sabés, para qué te voy a decir algo que ya sabes. Aunque pensándolo bien, esa mamasita que está saliendo ahorita en la tele está pero juuum. Hey no te enojés por eso, no seas loca. ¿Almuerzo? si querés comemos pan con carne de la que hizo ayer mi mamá... SI QUERÉS vea... ¿Que vas a salir a ponerte bien a pija con tus amigas? Vale 20 con vos, solo vagando vivis. Y de seguro solo mujeres van porque a ver hombres vas.

Conquistando:Qué bonita te ves hoy :D no sé, tenés algo especial. ¿Para qué te vas a hacer algo en el pelo, si así lo tenés perfecto? Mirá, hoy que fuí a la casa de Fulanito vi una pintura que me recordó a vos: tenía tus colores favoritos :D ¿Querés ir a comer algo? Vamos pues, pospongo cualquier cosa por ir con vos. ¿Que te gustan los gatos? A mi también :D ¿Te cayeron mis mensajes ayer a las 3am? ojalá que si, estaba pensando en vos :D
Luego de haber conquistado, o haberse desinteresado en el objetivo:¿Qué como te queda ese pantalón? pues "normal"... mirá, ese pelito lo andás algo reventado mama. Ayer fuí a la casa de Fulanito y jugamos póker hasta como a las 3am, y ahí andaba la prima de el, ya tenía ratos de no verla: está bien bonita. ¿Querés comer algo? pensé que en tu casa había algo... ¿Gatos? guacala, aparte que botan pelo, caen mal. Ah mira, no te mandé mensajes ayer porque me quedé jugando FIFA y se me fué la onda.

¿Nota la diferencia?
Esto tiene siglos de suceder, no es nada nuevo (ni para mi ni para el resto del mundo) y sé que la gran mayoría de mujeres estarán de acuerdo conmigo.
Si hay algún hombre leyendo: por favor diga algo en su defensa. Las mujeres del mundo (o al menos las que vienen a perder unos minutos acá) quieren conocer su opinión.
Salú pues :D
pd: jajaja xD
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Etiquetas: No sé qué es esto, XX, Yo Digo...
Sobre la coincidencia
14 septiembre, 2010
Si Tom aprendió algo, fué que no puedes atribuir un significado cósmico a un simple evento terrestre. Coincidencia, eso es todo, nada más que coincidencia. Tom al fín había aprendido que no hay milagros, que no existe tal cosa como el "destino", nada está destinado a ser. El lo sabía, estaba seguro de eso ahora.
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Siempre llegando tarde
11 septiembre, 2010
Increíble que vivíamos a metros de distancia y nunca te vi salir o entrar a tu casa.
De seguro esperabamos el bus siempre a las 6:35am en la misma parada: y por la multitud nunca me fijé en este detalle.
Imagino que hicimos la misma fila en el supermercardo y es probable que hasta compraramos el mismo tipo de galletas rancias (sospecho esto último porque así somos los raros: le encontramos un gusto exquisíto a situaciones poco convencionales).
Recuerdo que habían tardes en que escuchaba, a lo lejos, la tonada de mi canción favorita y se me dibujaba una sonrisa en la cara solo de saber que existía alguien más en esta tierra a quien le gustaban esas rarezas musicales.
Incluso teníamos amigos en común, y creo que más de alguna vez estuvimos sentados en la misma mesa, aunque sin vernos ni hablarnos. Es posible que estuvieramos demasiado absortos en cosas vanales de la vida, o demasiado ebrios, o demasiado sobrios o quién sabe cómo.
Y hoy que al fín te veo cruzando la calle, me mirás y sonreís de modo que por fin me convenzo de que existe el amor a primera vista, un bus a toda velocidad te levanta del suelo en cámara lenta y veo cómo caes como una pluma sin vida sobre el asfalto.
Rayos, entonces me doy cuenta que siempre llego tarde.
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Machetazos caerán del cielo?
07 septiembre, 2010
No haré un resúmen de lo que pasa en el país, todos estamos casi hasta la coronilla de eso.
Solo compartiré lo que alguien puso en su estado del facebook:
"Yo no voy a pedir que cese la violencia, todo es parte del plan de Dios :)".
No vas a pedir que cese la violencia porque vos no viajás en bus a diario, cagándote del miedo.
No vas a pedir que cese la violencia porque pasás encerrada en tu colegio privado todo el día, y no te das cuenta de lo que pasa en las calles.
No vas a pedir que cese la violencia porque vos no ves las noticias y te da náuseas lo que ves
No vas a pedir que cese la violencia porque en realidad no sabés qué es la violencia.
Claro, ponerse una venda en los ojos es fácil.
Es más fácil eximirse de toda responsabilidad, de toda sensibilidad y asumir demencia de la realidad. Echarle la culpa al ser superior, cruzarse de brazos y esperar a que caigan machetazos del cielo y que con fineza de puntería le den en la nuca a los mareros es lo más sencillo de hacer.
Y yo siento cólera, impotencia pero más que todo cólera con mi pueblo.
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Etiquetas: la decadencia
Extracto de "Balada en la cárcel de Reading" #2
04 septiembre, 2010

Así, cual dos navíos en naufragio que pasan al furor de una tormenta,
nosotros nos cruzarnos en la vía de uno y otro, sin hacernos señas
ni decirnos siquiera una palabra;
¡no teníamos palabras qué decirnos porque no nos hallábamos nosotros
en la noche sagrada y placentera sino en el día fatal de la vergüenza!
Un muro de prisión nos rodeaba a los dos, y dos bandidos éramos,
puesto que el mundo nos había arrojado de su insensible corazón.
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Orgánico
02 septiembre, 2010
Te veo aunque seas transparente, y en vez de molestarme tu falta de colores y matices, me seduce. Y mientras me acerco a vos y me estallan las arterias de pura emoción, veo como lentamente tus átomos se unen y toman forma, hasta que finalmente te materializás.
Estando ya frente a vos, te veo y estudio con lujo de detalles cada una de tus imperfecciones. Tenés la piel tostada por el sol, los ojos tristes y cristalizados, rodeados por pestañas parecen flechas que dicen "mirame"... y obedezco.
Te veo las manos y me doy cuenta que tenés 5 heridas que nunca cicatrizan, cosa que solo aumentan mis ganas de tomarte del brazo y secuestrarte para huir de aquí (es obvio que nunca pediría el dinero de tu rescate, eso ya lo sabés)
Me acerco un poco más y olés a una mezcla de gasolina y penas pasadas, tu sabor es como a ron tibio mezclado con una cucharada de azucar (a muchos puede parecerles desagradable la idea, pero con ese sabor yo podría desayunarte el resto de mis dias).
Te veo y me adhiero a vos, te sigo, te rodeo, te acoso psíquicamente pero no te das cuenta. Soy como un insecto que busca la luz, como una piedra que inevitablemente se hunde en el agua, soy como la lluvia que cae al suelo atraída por la fuerza de gravedad.
Me tomás de la mano y me decís algo que por la emoción, olvidé de inmediato. Yo te digo que no hay nada que quiera más en esta vida que sentarme con vos a la orilla de la playa y contarte una de mis tantas historias vacías, que seguramente no te interesan pero que sirven como excusa para alargar el día un poco más.
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Etiquetas: cortitos, Hoy ya no soy yo



