Clave del éxito.
25 abril, 2011
Publicado por Sofi en 21:31 2 comentarios
Etiquetas: Brain damage, escena imaginaria, Hoy ya no soy yo, la decadencia
360
18 abril, 2011
Nunca tuve suerte en nada, mucho menos en cuestiones sentimentales, donde lo menos que se necesita es suerte... sino más bien lo vital es un poco de cerebro.
Pero quizá en esta ocasión y solo en esta, un golpecito de suerte hubiera bastado. Un golpecito que me despertara de ese sueño, que me pellizcara, que me hiciera entrar en razón.
Durante mucho tiempo tuve la sensación de que "algo" me faltaba, aunque nunca supe con seguridad qué era. Y llegue a confundirme demasiadas veces tratando de averiguar ese "algo". Hasta que una vez decidí aventurarme un poco más, y cruzar esa delgadísima línea que separa lo lógico de lo verdaderamente estúpido.
Y esta vez yo tenía la certeza de estar en lo correcto, yo tenía la certeza de que si caminaba esa milla extra todo sería distinto y al fín llenaría ese vacío, aunque aún no estaba segura qué objeto, energía , ente o qué diablos lo llenaría.
Y aunque siempre lo tuve todo, sin llegar a los excesos claro está, he vivido 23 años sientiendo que algo no está bien, que algo va a cambiar de un día a otro, que algo adentro o afuera de mi va a explotar y que cuando lo haga la vida no será la misma.
Por esta razón, cualquier aventura - la que fuera- cualquier cosa que me ayudara a escapar de la asquerosa rutina sería bienvenida. Hasta lo más sencillo, hasta lo mas bizarro... hasta lo más dañino si así lo prefiriera.
Entonces, me salí de la casa con la firme convicción de encontrar algo distinto.
Caminé y caminé.... caminé demasiado. Hasta que las piernas se doblaron y la voluntad se quedó sin aire. Pasé por caminos como laberintos, pero por alguna extraña razón que hasta el dia de hoy desconozco, siempre supe hacia donde iba. Fué como si tuviera un mapa tatuado en los párpados. O una brújula en la muñeca, o un sexto sentido verdaderamente funcional (y no esa palabrería insulsa a la que todos estamos habituados)
Hasta que al fin, después de tanto caminar, de tanto flaquear, de tanto darme por vencida sin en realidad darme por vencida (ya saben, de esas veces que uno dice "ya no puedo" solo por llamar la atención y que se compadezcan de uno)... al fín llegue a mi destino, y de inmediato lo supe. No había una "X" en el mapa mental, no había una banderilla roja, no había una cinta que marcara el final. Solo lo supe.
Ahí estaba yo, en el mismo sitio donde había empezado, con las mismas cicatrices en las manos, con las misma ojeras en el rostro, pero no con el mismo vacío.
:)
Publicado por Sofi en 22:37 6 comentarios
Etiquetas: cuentitos
